Envié esta opinión al buzón de puntoycoma, el boletín de los traductores españoles de las instituciones de la Unión Europea, y me la publicaron en el número 102 de marzo/abril de 2007. Alguien del Colegio de Ingenieros de Canales, Caminos y Puertos envió su opinión acerca de mi nota, que calificó de “desafortunada”, y tirando por tierra todos mis argumentos. La publicaron en el siguiente número. Pensé contestar, pero me di cuenta de que no hacía falta: por la boca muere el pez.

Reproduzco aquí mi opinión de nuevo, porque creo que, después de casi cinco años, sigue estando vigente.

Buscando opiniones sobre la forma «jueza» en las páginas de puntoycoma, veo con asombro que solo uno de sus colaboradores parece estar de acuerdo con ella, al menos en los artículos que he podido encontrar sobre el sexismo en el lenguaje. Otro llega incluso a meter la forma «juez» en el mismo saco que «niñez», «nuez», «preñez», «rapidez», «vejez», etc., aduciendo que «la terminación en z es típica del femenino». No soy ni mucho menos experto en etimología ni en lexicología, pero me da la impresión de que las palabras de este grupo no tienen la misma naturaleza que la primera, ya que no se refieren a personas ni pueden ser masculinas y, por tanto, no necesitan ninguna distinción de género. Entiendo que la lengua anda siempre a caballo entre el purismo y las necesidades de la sociedad, pero en este caso creo que la palabra «jueza» aporta al lenguaje más ventajas que inconvenientes.

No soy partidario de la defensa a ultranza del lenguaje políticamente correcto, pero me llama la atención que la RAE utilice para esta palabra definiciones claramente machistas:

jueza.

1. f. Mujer que desempeña el cargo de juez. 
2. 
f. coloq. p. us. Mujer del juez.

Y esto también ocurre con otras muchas palabras, particularmente con «alcaldesa», que, por cierto, tiene en su origen el mismo significado que «jueza», solo que a través del árabe (ī) y no del latín (iudex).

alcaldesa.

1. f. Mujer que ejerce el cargo de alcalde.
2. f. coloq. Mujer del alcalde.

Si hemos de seguir fijándonos en la RAE como centro de «pureza del lenguaje», quizás convendría darle cierta frescura femenina: actualmente, de sus 43 miembros solo 3 son mujeres, y en toda su historia solo ha tenido 5 mujeres de un total de 459 miembros (la primera, en 1978). Curiosamente, la cantidad de Académicas es mayor en América, llegando incluso a una proporción de 9 a 11 en el caso de la Academia Guatemalteca. ¿Tan mal escriben y hablan las españolas?

Francisco Pérez Escudero
Paraphrasis, Barcelona
pacoperez@paraphrasis.com