Los nómadas jahai, que viven en las selvas de la frontera entre Malasia y Tailandia, utilizan la misma palabra (əs) para describir el olor de la canela, el ajo, la cebolla, el café, el chocolate y el coco. Al menos eso es lo que han investigado la psicóloga Asifa Majid y el lingüista Niclas Burenhult y publicado en un artículo de la revista Cognition.

En su estudio compararon la reacción de varios hablantes de jahai con la de otros hablantes de inglés frente a un conjunto de colores y otro de olores, y los resultados fueron sorprendentes: los primeros usaban hasta una docena de palabras específicas para describir los olores, mientras que los segundos tenían muchos problemas para acertar o precisar siquiera qué olores tenían delante, algo que no ocurre con los colores.

De ahí deducen que nuestra incapacidad para nombrar los olores no es algo biológico, como se creía, sino más bien cultural.